domingo, 27 de noviembre de 2011

sábado, 26 de noviembre de 2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

A cada cuál da según su capacidad...

Este domingo, (Mt 25, 14-30) Jesús nos habla mediante una parábola sobre los talentos que Dios nos da y que podemos aprovechar, o desaprovechar. ¡Depende de nosotros!

  • Todos hemos recibido de Dios dos manos, pero ¿qué hacemos con ellas?
    El artista del video hace con sus manos cosas increíbles...
  • Todos hemos recibido de Dios una vida pero ¿qué hacemos con ella?
    Los santos, como Jesús, también han tenido VIDA y con ella han hecho cosas INCREÍBLES.
Y nosotros, ¿qué podemos hacer? ¿No podríamos aprovechar aquello que Dios nos ha dado para hacer un wonderful world como el que Dios espera y desea?

¿Qué talentos te ha dado Dios? ¿Los entierras o los inviertes? ¿En qué?
¿Qué haces con tus manos? ¿qué crees que Dios quiere hacer con estas?
¿No podrían ayudarle?¿A caso no eres también colaborador de Dios?
¡Dios cuenta conmigo y por eso me ha dado tantas oportunidades, dones y talentos... para que los haga fructificar! ¡Él cuenta con cada uno para hace de este mundo un mundo maravilloso!

domingo, 12 de junio de 2011

domingo, 5 de junio de 2011

La Ascensión del Señor


"Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20)

viernes, 3 de junio de 2011

Las palabras del Evangelio...

El Evangelio es el libro de la vida del Señor, y está concebido para ser el libro de nuestra vida.
No está hecho para ser comprendido, sino para ser abordado como el umbral del misterio.
No está hecho para ser leído, sino para ser recibido en nosotros.
Cada una de sus palabras es espíritu y vida. Ágiles y libres, sólo esperan la avidez de nuestra alma para introducirse en ella.
Vivas, son como la levadura inicial que atacará nuestra masa y la hará fermentar en un modo de vida nuevo.
las palabras de los libros humanos se comprenden y se sopesan.
Las palabras del Evangelio se sufren y se soportan.
Las palabras de los libros las asimilamos. Las palabras del Evangelio nos modelan, nos modifican, nos asimilan, por así decirlo, a ellas.
Las palabras del Evangelio son milagrosas. No nos transforman, porque no les pedimos que lo hagan. [...]
Si bien se nos pide que simplifiquemos lo que nos parece complicado, en cambio, nunca se nos pide que compliquemos lo sencillo.
Cuando Jesús nos dice:"No reclames lo que has prestado" o "sea vuestro lenguaje sí, sí, no, no. Lo que pase de ahí procede del maligno", sólo nos pide que obedezcamos..., y no son los razonamientos los que nos ayudarán a hacerlo.
Lo que nos ayudará será llevar y "guardar" en nosotros, al calor de nuestra fe y de nuestra esperanza, la palabra a la que queremos obedecer. [...]
Cuando tengamos nuestro Evangelio en las manos, debemos pensar que en él habita el Verbo que quiere hacerse carne en nosotros, apoderarse de nosotros, para que con su corazón, insertado en el nuestro, con su espíritu unido a nuestro espíritu, reanudemos su vida en otro lugar, en otro tiempo, en otra sociedad humana.
Profundizar el Evangelio de esta manera supone renunciar a nuestra vida para recibir un destino que no tiene otra forma sino Cristo.

Madeleine Delbrel, "La alegría de creer"

viernes, 27 de mayo de 2011

Cannes 2011


trailer

Vida, gracia, naturaleza, libertad, mal, dolor, muerte y destino.... la última película que ganó la palma de oro promete bien.

martes, 24 de mayo de 2011

lunes, 23 de mayo de 2011

Si alguno me ama, mi Padre lo amará y haremos morada en Él

La promesa que está ligada a la mesa eucarística hace que habitemos en Cristo y Cristo en nosotros.
Porque está escrito;Él mora en mí y yo en él. Si Cristo mora en nosotros, ¿de qué podemos tener necesidad? ¿Qué es lo que nos podría faltar?. Si moramos en Cristo, ¿qué más podemos desear?. Ninguna otra cosa puede morar en nosotros. Él nos rodea y penetra en lo más profundo de nosotros mismos; es nuestra protección, nuestro refugio; nos abraza y ciñe por todos lasdos. Es nuesta morada y el huésped que llena toda su morada.
Porque no recibimos sólo una parte de él, sino a él mismo; no recibimos una rayo de luz, sino al mismo sol hasta el punto de no formar con él más que un solo espíritu. Nuestra alma está unida a su alma, nuestro cuerpo a su cuerpo y nuestra sangre a su sangre. Tal y como dice San Pablo; Nuestro ser mortal es asorbido por la vida
Nicolás Cabasilas

viernes, 13 de mayo de 2011

domingo, 8 de mayo de 2011

Emaús, escuela de optimismo

Vivir en tiempo Pascual, tiempo del Espíritu, nos supone una gran ventaja: la de vivir en compañía del Señor Resucitado, un Señor que, como no está sujeto a tiempo y espacio –nuestros principales condicionamientos!-, puede siempre sorprendernos… Y precisamente la sorpresa fue lo que aconteció en Emaús.
El apesadumbrado Cleofás y su triste compañero de camino -un camino al exilio al margen de la comunidad de amigos en el Señor-, fueron “cazados” por el Maestro. ¿Objetivo? Acompañarlos en su conversión de mente y corazón, y lanzarlos a ser testigos de la vida recuperada.
Los que navegamos por nuestros días en compañía del Capitán de la Vida, Jesús de Nazaret, el Kyrios, hemos experimentado que Él es nuestro mejor agente optimizador, como lo fue también para Cleofás y el otro peregrino.
El Señor es nuestro OPTIMIZADOR por excelencia. Él es quien fomenta nuestros factores de resiliencia, que es la capacidad de proyectarnos en el futuro a pesar de estar viviendo en el presente acontecimientos desestabilizadores o momentos difíciles, porque nos invita a obras grandes.
Dicen los entendidos que, cuando nos golpean eventos inesperados o incontrolables, es habitual que nos pongamos tristes y nos hagamos más pesimistas: nuestra sensación de seguridad y autoconfianza se tambalea. La desesperanza es durante un tiempo la reacción normal ante esas duras circunstancias. En esos momentos es decisiva la intervención de un buen optimizador porque estar cerca de él nos ayuda a cambiar el rumbo de nuestro estado de ánimo; nos da fuerzas para sobreponernos a nuestra depresiva reacción inicial y encontrar soluciones propias para salir adelante. ¿Busco yo, en mis momentos de diálogo cerrado conmigo mismo, más tiempo de contacto con Jesús Optimizador?
Demos un paso más. El Señor, no sólo merece el atributo de optimizador porque luche contra nuestro negativismo, como lo hizo contra el negativismo de los dos de Emaús, sino que también optimiza nuestras mejores cualidades ayudando a sacarlas a la luz en los momentos difíciles –“id y predicad”, “dad fruto”, “carga con tu cruz”, “levántate”, “ve y no peques más”…-.
Jesús nos recuerda, en nuestro Emaús de cada día, nuestro sentido del compromiso, nuestro potencial para implicarnos en metas complicadas que merecen la pena –“ven y sígueme”-. Consigue, con su Palabra, reavivar nuestra capacidad para volver a recuperar las riendas aunque las hayamos perdido momentáneamente; nos transmite un sano sentido del desafío: nos da fuerzas para entender la vida como un reto salpicado de contratiempos inesperados que acaban convirtiéndose en una constante oportunidad de crecimiento y mejora –“sed santos!”- de nosotros mismo, pero sobre todo de los demás.
Descubramos a Cristo como nuestro mejor Optimizador… y que su ejemplo nos urja, como educadoras que somos, a ser buenas optimizadoras de los demás, así como tantas veces otros lo han sido con nosotras.
¡Jesús, Señor y Optimizador nuestro, quédate con nosotras!