viernes, 27 de mayo de 2011
Cannes 2011
trailer
Vida, gracia, naturaleza, libertad, mal, dolor, muerte y destino.... la última película que ganó la palma de oro promete bien.
martes, 24 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Si alguno me ama, mi Padre lo amará y haremos morada en Él
La promesa que está ligada a la mesa eucarística hace que habitemos en Cristo y Cristo en nosotros.
Porque está escrito;Él mora en mí y yo en él. Si Cristo mora en nosotros, ¿de qué podemos tener necesidad? ¿Qué es lo que nos podría faltar?. Si moramos en Cristo, ¿qué más podemos desear?. Ninguna otra cosa puede morar en nosotros. Él nos rodea y penetra en lo más profundo de nosotros mismos; es nuestra protección, nuestro refugio; nos abraza y ciñe por todos lasdos. Es nuesta morada y el huésped que llena toda su morada.
Porque no recibimos sólo una parte de él, sino a él mismo; no recibimos una rayo de luz, sino al mismo sol hasta el punto de no formar con él más que un solo espíritu. Nuestra alma está unida a su alma, nuestro cuerpo a su cuerpo y nuestra sangre a su sangre. Tal y como dice San Pablo; Nuestro ser mortal es asorbido por la vida
Nicolás Cabasilas
Porque está escrito;Él mora en mí y yo en él. Si Cristo mora en nosotros, ¿de qué podemos tener necesidad? ¿Qué es lo que nos podría faltar?. Si moramos en Cristo, ¿qué más podemos desear?. Ninguna otra cosa puede morar en nosotros. Él nos rodea y penetra en lo más profundo de nosotros mismos; es nuestra protección, nuestro refugio; nos abraza y ciñe por todos lasdos. Es nuesta morada y el huésped que llena toda su morada.
Porque no recibimos sólo una parte de él, sino a él mismo; no recibimos una rayo de luz, sino al mismo sol hasta el punto de no formar con él más que un solo espíritu. Nuestra alma está unida a su alma, nuestro cuerpo a su cuerpo y nuestra sangre a su sangre. Tal y como dice San Pablo; Nuestro ser mortal es asorbido por la vida
Nicolás Cabasilas
viernes, 13 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Emaús, escuela de optimismo
Vivir en tiempo Pascual, tiempo del Espíritu, nos supone una gran ventaja: la de vivir en compañía del Señor Resucitado, un Señor que, como no está sujeto a tiempo y espacio –nuestros principales condicionamientos!-, puede siempre sorprendernos… Y precisamente la sorpresa fue lo que aconteció en Emaús.
El apesadumbrado Cleofás y su triste compañero de camino -un camino al exilio al margen de la comunidad de amigos en el Señor-, fueron “cazados” por el Maestro. ¿Objetivo? Acompañarlos en su conversión de mente y corazón, y lanzarlos a ser testigos de la vida recuperada.
Los que navegamos por nuestros días en compañía del Capitán de la Vida, Jesús de Nazaret, el Kyrios, hemos experimentado que Él es nuestro mejor agente optimizador, como lo fue también para Cleofás y el otro peregrino.
El Señor es nuestro OPTIMIZADOR por excelencia. Él es quien fomenta nuestros factores de resiliencia, que es la capacidad de proyectarnos en el futuro a pesar de estar viviendo en el presente acontecimientos desestabilizadores o momentos difíciles, porque nos invita a obras grandes.
Dicen los entendidos que, cuando nos golpean eventos inesperados o incontrolables, es habitual que nos pongamos tristes y nos hagamos más pesimistas: nuestra sensación de seguridad y autoconfianza se tambalea. La desesperanza es durante un tiempo la reacción normal ante esas duras circunstancias. En esos momentos es decisiva la intervención de un buen optimizador porque estar cerca de él nos ayuda a cambiar el rumbo de nuestro estado de ánimo; nos da fuerzas para sobreponernos a nuestra depresiva reacción inicial y encontrar soluciones propias para salir adelante. ¿Busco yo, en mis momentos de diálogo cerrado conmigo mismo, más tiempo de contacto con Jesús Optimizador?
Demos un paso más. El Señor, no sólo merece el atributo de optimizador porque luche contra nuestro negativismo, como lo hizo contra el negativismo de los dos de Emaús, sino que también optimiza nuestras mejores cualidades ayudando a sacarlas a la luz en los momentos difíciles –“id y predicad”, “dad fruto”, “carga con tu cruz”, “levántate”, “ve y no peques más”…-.
Jesús nos recuerda, en nuestro Emaús de cada día, nuestro sentido del compromiso, nuestro potencial para implicarnos en metas complicadas que merecen la pena –“ven y sígueme”-. Consigue, con su Palabra, reavivar nuestra capacidad para volver a recuperar las riendas aunque las hayamos perdido momentáneamente; nos transmite un sano sentido del desafío: nos da fuerzas para entender la vida como un reto salpicado de contratiempos inesperados que acaban convirtiéndose en una constante oportunidad de crecimiento y mejora –“sed santos!”- de nosotros mismo, pero sobre todo de los demás.
Descubramos a Cristo como nuestro mejor Optimizador… y que su ejemplo nos urja, como educadoras que somos, a ser buenas optimizadoras de los demás, así como tantas veces otros lo han sido con nosotras.
¡Jesús, Señor y Optimizador nuestro, quédate con nosotras!
miércoles, 4 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Experiencia de Dios
No podemos vivir sin experiencia de Dios y esta experiencia la encontraremos en tres ámbitos importantes de nuestra vida;
1.- ORACIÓN; Es la búsqueda por la fe donde se nos revela el misterio ese misterio de fe que es Él.
2.- COMUNIDAD; En el plan de Dios es el lugar de la comunicación de fe, de su presencia.
3.- EUCARISTÍA; Es el cimiento comunitario que el Señor Escogió.
1.- ORACIÓN; Es la búsqueda por la fe donde se nos revela el misterio ese misterio de fe que es Él.
2.- COMUNIDAD; En el plan de Dios es el lugar de la comunicación de fe, de su presencia.
3.- EUCARISTÍA; Es el cimiento comunitario que el Señor Escogió.
domingo, 1 de mayo de 2011
sábado, 30 de abril de 2011
"Id por todo el mundo y proclamad"
En estos días pascuales, donde se están dando muchos encuentros -no "casuales" exactamente!- donde Jesús quiere "dejarse ver" para invitar a la misión, para enviar a cada uno de los suyos. Me he sentido realmente invitada a meditar sobre aquello que llevamos por nombre, misioneras, y he encontrado una reflexión muy acertada:
"No hay fuerza misionera en un Evangelio "de oídas", ni hay fuerza misionera en una orden que sobreviene del exterior. La misión nace de dentro. La fuerza misionera nace del hecho de haber comprendido que no es lo mismo conocer a Cristo que no conocerle. La misión nace de la conciencia de haber encontrado una verdad que todos los hombres -lo sepan o no- van buscando. Naturalmente, la misión está sostenida por el amor al hombre, por el deseo de salvarle, de comunicarle el don que nosotros hemos recibido antes. Ahora bien, eso no es todo. Estoy convencido de que la incoercible necesidad de invitar a todos al espectáculo nace también -y sobre todo- del deseo de mostrar lo que Dios ha hecho. Útil o no, lo que Dios ha hecho es demasiado grande como para no contarlo. [...] ¿qué puede haber más sorprendente y más bello que este "id por todo el mundo y proclamad"?" (B.Maggioni)
Llamadas a vivir y manifestar nuestra vocación misionera iniciada en Su encuentro, fundamentada en la Palabra, hecha vida!
"No hay fuerza misionera en un Evangelio "de oídas", ni hay fuerza misionera en una orden que sobreviene del exterior. La misión nace de dentro. La fuerza misionera nace del hecho de haber comprendido que no es lo mismo conocer a Cristo que no conocerle. La misión nace de la conciencia de haber encontrado una verdad que todos los hombres -lo sepan o no- van buscando. Naturalmente, la misión está sostenida por el amor al hombre, por el deseo de salvarle, de comunicarle el don que nosotros hemos recibido antes. Ahora bien, eso no es todo. Estoy convencido de que la incoercible necesidad de invitar a todos al espectáculo nace también -y sobre todo- del deseo de mostrar lo que Dios ha hecho. Útil o no, lo que Dios ha hecho es demasiado grande como para no contarlo. [...] ¿qué puede haber más sorprendente y más bello que este "id por todo el mundo y proclamad"?" (B.Maggioni)
Llamadas a vivir y manifestar nuestra vocación misionera iniciada en Su encuentro, fundamentada en la Palabra, hecha vida!
miércoles, 27 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
muere lentamente
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de
los consejos sensatos.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de
la lluvia incesante.
no preguntando de un asunto que desconoce,
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Pablo Neruda
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo
todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de
los consejos sensatos.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de
la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce,
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Pablo Neruda
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