
SIRVE esta fe cuya síntesis es una cruz, para comprometerse con todas las fuerzas en mejorar el mundo y para ser al mismo tiempo conscientes de qeu este mundo está destinado a terminarse; o, al menos, a transformarse radicalmente al regreso de Cristo.
SIRVE la fepara honrar a todos, porque todos son hijos de Dios y hermanos en Cristo y para desmitificarlos, comenzando por nosotros mismos, porque todos son iguales que nosotros; criaturas limitadas, falibles, marcadas por el pecado...
SIRVE para reconocernos siervos de todos y al mismo tiempo libres de todos.
SIRVE para tener lo que Miguel de Unamuno llamaba " sentimiento trágico de la vida" y al mismo tiempo para alimentar el humor, la bondad y una saludable ironía y autoironía.
SIRVE para unir, en la misma persona, al hombre de oración, al sencillo, al estricto, y si es preciso inflexible, en sus principios y al mismo tiempo dispuesto a la indulgencia con todos, incluído él mismo, porque es consciente que la distancia entre la realidad y los ideales forma parte de la condición terrena.
SIRVE para alimentar la humildad más absoluta y al mismo tiempo la convicción de ser alguien único, querido por Dios, salvado por Él a precio de la cruz, destinado por ÉL a la vida eterna con un lugar reservado desde siempre, y para siempre, tan sólo para él.
SIRVE para valorar la inteligencia y al mismo tiempo venerar y admirar la incultura académica y libresca de los sencillos.
SIRVE para dar cabida en la vida personal al Viernes Santo y al Domingo de Pascua, es decir, a las lágrimas y a la risa.
(Algunas razones para creer; Vittorio Messori-Michele Brambilla)




Éste es el título de un libro que me estoy leyendo, cuyo tema principal trata sobre nuestra "amistad" con Dios. En él se profundiza en el sentir el deseo de esta amistad, comprendernos, comprenderle y sentirle. ¡Podría escribiros tantos temas interesantes! Pero hoy os dejo una parte del capítulo que tiene como título: "¿Cómo puede desear Dios mi amistad?". En él el autor habla del amor inmenso de Dios pese a que nos sintamos tantas veces "insignificantes" 