martes, 30 de noviembre de 2010

En Adviento...


1º Semana de Adviento
LLAVE DE LA ACOGIDA
No hemos hecho nada más que ponernos en camino y nos vamos viendo interpelados por la Palabra de Dios. ¡Nada de quedarse dormidos! Hay que estar preparados para acoger al invitado, llegue a la hora que llegue pues nos ofrece un manojo de llaves que abre todas clase de puertas.
LLAVE DE LA PALABRA
(Mt 37-39.42-44)
-La venida; Es la llegada.
-Velad; La invitación que Jesús nos hace no es a no dormir, sino a permanecer atentos, vigilantes.
LLAVE DE DESCUBRIMIENTO
La venida de Jesús es siempre una sorpresa. Para ayudarnos a comprenderla, nos ha recordado la sorpresa trágica que supuso el diluvio. Sólo Noé se prepará consturyendo un arca. Todos los que no habían previsto nada se ahogaron. Hoy suceda algo parecido.
El Señor se encuentra entre nosotros, porque hace ya mucho tiempo que nació en Belén. Hoy es el Señor Resucitado el que viene cada día. Pero si a menudo no lo vemos, ¿cómo vamos a estar preparados para acogerle, para hacer que entre en nuestra casa?.

Adviento! Always on!

2010 Advent Retreat

miércoles, 17 de noviembre de 2010

PURIFICAME SEÑOR ! ! !

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a DIOS
Esta bienaventuranza me halaga siempre y deseo ver a Dios para siempre; pero para verlo, debo ser puro en mi corazón. ¿Que hacer para purificar mi corazón lleno de rencor? Solo el corazón que es humilde y suave puede purificarme.   
Señor, para que sea puro mi corazón, tengo necesidad de ser puro en mi cuerpo, ya que mi corazón no puede ser puro si mi cuerpo es impuro.
Purifica mis pensamientos.
Purifica mis ojos, para que mi mirada sobre mis hermanos y hermanas, sea tu mirada, una mirada de fe, esperanza y amor, y que pueda verte presente en la creación y en todas tus criaturas.  
Purifique mi boca, para que pronuncie siempre palabras inspiradas para ti; palabras que gusta y hace crecer otro. Que mi boca sea un instrumento de bendición y no maldición, incluso cuando estoy en cólera.  
Purifica mis oídos, que estén siempre listos a la escucha de tu Palabra y a la escucha de los hombres en sus múltiples necesidades materiales y espirituales.
Purifica mis manos, para que estén siempre más dispuestas a darse que a estrecharse, listas para dar más que para recibir; listas para servir más que para servirse.  
Purifica mis pies; para que estén siempre dispuestos a correr en ayuda de los otros y a buscarte sin descanso en los corazones de los otros.  
Purifica mi lengua; para que pruebe siempre cuánto es bueno y te haga probar a los otros hombres que tienen hambre de ti.  
Señor, purifica todo mi ser para hacer de él tu residencia; así pues, mi corazón también se purificará y tendrá en adelante una única puerta para alcanzar el Reino de los cielos.
¡Purifícame Señor, y quedaré limpio!!!!

domingo, 14 de noviembre de 2010

Perseverancia = Paciencia

Hoy es el Evangelio de la paciencia, porque esta siempre estará unida a la perseverancia. Se nos habla de la tribulación que pone a prueba nuestra fe. Porque son las dificultades las que pueden llevarnos a la tentación de apartarnos de Jesucristo.
No hay que olvidar que todos los momentos de dificutad, son momentos de prueba y para vencerlo el Señor nos da la clave, sencilla, pero que conlleva consigo la dificultad de uno mismo y es la Perseverancia.
Perseverancia que va unida a la paciencia y saber que incluso en los momentos difíciles no hay que dejar de vivir intensamente porque como nos dice Jesús en el evangelio, los momentos difíciles son una ocasión para dar Testimonio.
Y por último, cuando parece que todo se oscurece, el Señor está con nosotros.

domingo, 7 de noviembre de 2010

¡Hemos formado parte!

Hemos formado parte de un acontecimiento histórico que también fue sueño de San Josep Manyanet. ¡Hemos rezado en el templo-basílica de la Sagrada Familia! ¡Y en compañía del Papa!
Destacamos algunas ideas de su homilia con las que nos hemos sentido interpeladas:
"La Sagrada Familia, en el corazón del mundo es imagen visible del Dios invisible. (...) Sus torres son como saetas que apuntan a la luz, la altura y la belleza. (...) En el templo de la Sagrada Familia, Gaudí une los tres grandes libros: el de la Naturaleza, la Sagrada Escritura y la Liturgia. (...) Gaudí colaboró en la edificación de la conciencia humana, que ha de estar anclada en el mundo y abierta a Dios. (...) La belleza es la gran necesidad del hombre. Es reveladora de Dios. La obra bella invita a la libertad y arranca del egoísmo. (...) Mire cada cual cómo construye! (...) Jesucristo recoge todas las conquistas de la humanidad (...) El hombre de hoy pretende edificar su vida de espaldas a Dios, pero Dios es la verdadera medida del hombre y esto nos lo enseña gaudí con su obra. (...) En palabras de Gaudí: "un templo es la única cosa digna de representar la conciencia de un pueblo" (...) Hoy presentamos al mundo, Dios que es el amigo de los hombres. (...) Los valores de la Sagrada Familia de Nazaret son el amor, el trabajo y el servicio. (...) Sólo donde están el amor y la fidelidad nace la verdadera libertad. (...) Necesitamos nuevos testimonios de santidad en el mundo. (...) Estamos llamados a ser "icono de la Belleza; llama ardiente de caridad; y causa para que el mundo crea en Aquel que nos ha enviado".

sábado, 6 de noviembre de 2010

Oración por el Papa


En la página de Betania -reportaje- el mossen Pere Ynaraja ha escrito una oración para la visita del Papa que quizás os puede interesar...

http://www.betania.es/


miércoles, 3 de noviembre de 2010

No anteponer nada a Cristo

Nos exige la renuncia más completa. Si nos reservamos quedamos atascadas y es entonces cuando nuestra alma es incapaz de contemplar a Dios.
La clave es negarse ¿Pero que es negarse?
Es desatar los lazos que nos atan a esta vida terrestre y pasajera.
Es liberarse de los impedimentos para poseer y usar los bienes que son mucho más preciosos que el oro y la plata.
Es transportar el corazón humano a la vida del cielo de tal manera que se pueda decir: Nuestra patria está en el cielo.
Es empezar a ser semejante a Cristo, que por nosotros se hizo pobre, él, que era rico. Debemos asemejarnos a Él si queremos vivir según el Evangelio.
San Basilio
Este es el camino, aquí esta la prueba, aquí está el renunciar ya no solo a los bienes materiales de los cuales nos podemos "enamorar" con facilidad, sino renunciar a uno mismo, porque es en esta exigencia del camino lo que nos hace ir hasta el fondo, tocar el fondo de aquello que muchas veces queremos esconder y que son nuestras miserias, esas que nos avergüenzan pero que no se pueden convertir en obstáculos que nos alejen de Nuestro Señor porque hasta de esas miserias Él se enamoró.
Tocar ese fondo nos llevará con perseverancia, coherencia y Fidelidad a ser totalmente de Jesús.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Te amo, no te amo, vuelvo a amarte

La formación permanente con la que hemos empezado este nuevo curso ha sido un charla de la madre Nuria Calduch sobre la metáfora esponsalicia en el Antiguo Testamento.
La historia de amor entre Dios y su pueblo podría consolar a la peora pareja: traiciones, violencia, no-amor, castigos y prostituciones.
La metáfora esponsal no aparece sólo en los libros de la Biblia, los griegos la utilizaban para describir la unión entre el alma y la sabiduría y el alma y la razón. Lástima que nuestro Dios casandose con Israel no haya tenido la misma suerte y la unión no le haya ido igual de bien.
Los textos sagrados gracias al uso de la metáfora consiguen explicarnos conceptos dando vida a nuevas ideas, y no vale pensar que sólo son metáforas inermes. No la metáfora es viva, hiere, es dinámica... no nos deja impasibles sino que toca las fibras de nuestro ser y desencatena en nosotros un serie de pensamientos y de reacciones imáginarias que pueden hasta oprimir y matar. En el libro de Oseas la relación entre él y una prostituta es metáfora del amor de Dios con su pueblo (imáginense quien hace el papel de la prostituta...). Los textos sagrados dejan entender que en este momento histórico baalismo y yahwismo coincidían (sincretismo religioso) y que los hombres ofrecían a uno y a otro según lo que necesitaban.
Loa israelitas pedían al dios Baal el viento, el agua, la comida... al fin y al capo le pedían la vida.
No quiero equivocarme yo también.. .hay dioses baales en mi vida, hay dioses falsos que me prometen vida, agua, fertilidad, seguredades. Pero yo no quiero arrodillarme delante de esto... no quiero otras vidas... quiero Tu vida, Tu bendición, Tu felicidad.
Mi libertad consiste en arrodillarme unicamente delante de ti, que doni vida, la verdadera vida de la que todos somos sedientos.

sábado, 30 de octubre de 2010

¡Como la roca!

Me ha hecho especial ilusión leer hoy parte de una reflexión que hablaba de la "resistencia", mas, diría yo: "resiliencia".

Decía: "Yo me digo que ser cristiano es, de algún modo, ser resistente. Como la roca que resiste el paso del agua (que, tal vez, eso sí, suaviza sus aristas)."
¡Preciosa metáfora! Me recordaba ese "dejarse moldear", luchar, sí, contra la marea que a veces parece que pueda con nosotros... pero sabiendo que es por un BIEN MAYOR...
¿Resistir a qué? ¿Luchar contra qué? contra mí mismo, contra la apatía, la tristeza, la desgana, la indiferencia, el aburrimiento... todos aquellas cosas que tienen al egoísmo como trasfondo!! Yo, yo, yo... sigue eso el "ad maiorem Dei gloriam"? No lo creo!

Y todo esto ¿Por qué? No es "resistir por resistir", tampoco "forzarse a", no. Es perseverar para "mantener viva la llama, la ilusión, el impulso que hace que merezca la pena luchar". Porque si es por Él, si es para cumplir su voluntad, "será bueno" y habrá merecido la pena. Dios busca los medios para recompensarlo, y esta recompensa es TAN GRANDE!... si pasan cosas que tanto nos contradicen es porque Él espera algo, Él desea algo de cada uno. ¿Exigente? Sí. Pero si no hacemos así, si no nos damos en plenitud, en nuestra TOTALIDAD, vivimos a medias... ¿Qué vamos a conseguir en esta vida? Merece la pena resistir, pese a que a veces nos duela, pues, "mucho cuesta lo que mucho vale" ¡todo sufrimiento cobra un sentido, el sentido de crecer según a la voluntad de Dios!
Y, sí, proponérselo es fácil.. la cuestión es hacer de esta teoría una realidad, comprometernos a hacerlo vida.
Como decía S.Pablo "Mi gracia te basta. Pues la fuerza se perfecciona en la flaqueza. Por tanto, con sumo gusto me gloriaré en mis flaquezas, para que la fuerza de Cristo habite en mí."(1.Co 12, 9)

Como la Roca a pie de costa mantengámonos "firmes en la fe", contra esas olas que parece que se nos vayan a llevar... manteniéndonos fuertes -fortaleza que viene del Espírtu- para que todo aquello que parezca "poder con nosotros", no haga realmente que nos desprendamos del conjunto del acantilado, que somos todos! Si uno es fiel, si uno se entrega en plenitud y ve en todo la intercesión de Ntro Señor, sabrá cómo, pues será Dios mismo quien le dé esa fortaleza y ganas de luchar!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Comprometerse











Después de la formación en la cual hablé del comprometerse y hubo algo que me hizo pensar y meditar durante el resto del dia.

Comprometerse es involucratese con aquello que te rodea, es hacer algo por los demás, es olvidarse de uno mismo y abrir el el espacio para que otros puedan entrar.

Pensaba que el comprometerse es siempre por el otro, tu palabra está dada, tú te has puesto delante con todo lo que eres y tienes y lo pones a disposición del que lo necestie.

Comprometerse no es pasar por la vida, sino dejar huella, es dejar aquello que conlleva el Si dado.

Sí, es dejar huella, es recordar que estamos aquí por algo, estamos aquí para algo y estamos aquí por alguien/Alguien.

¿Y si no te comprometes? Que triste es simplemente ver pasar el tiempo, girar la cabeza y ver que no he hecho nada, que no me comprometí, que no me esforcé, que no me puse manos a la obra, en la obra que me fue encomendada.

Y así lo expresé en la formación, que triste tendrá que ser el no ser recordado por nada en especial ni siquiera por una sorisa, o una palabra de aliento.

Cuantas veces hago y hacemos cosas que no dejan huella, pasamos sin pisar, sin trabajar, sin dar fruto y llego al Evangelio "llamadas a dar fruto..." el fruto que permanece.

Ojalá cada día sepa y sepamos comprometernos de Verdad, comprometernos con coherencia y comprometernos sin dar largas, sino un compromiso que es un Si definitivo y que deja huella

domingo, 17 de octubre de 2010

MOISÉS y las manos en alto, una parábola sobre la fidelidad y la perseverancia en la vida religiosa

La primera lectura de este domingo me regala una reflexión para nuestra vida como consagradas en misión.

Vemos a un Moisés en lucha constante consigo mismo para poder vencer al enemigo. ¿La condición para ello? Debe mantener los brazos en alto –posición, en la Biblia, que indica oración- si quiere vencer al enemigo. ¿Cuánto tiempo? ¡Todo un día! Cuando sus fuerzas decaen, es decir, cuando desfallece en su relación como amigo de Dios, cuando la fuerza de la inercia le puede y sus brazos caen, el enemigo vence. Sin lugar a dudas y bastantes millones de años después… esto sigue siendo así incluso hoy en nuestra vida consagrada: nuestras fuerzas decaen, nuestro día a día se vuelve rutinario, la dureza de las contrariedades se hacen presentes… y nuestros brazos flaquean… y vamos como a medias… Y es que SOLOS no podemos nada! ¡Cuánto nos cuesta convencernos de ello!

Pero lo más interesante de la lectura me parece que aún está por llegar… Moisés no puede más y el enemigo vence a Israel… ¿Quién interviene entonces? Evidentemente nuestra fuerza y nuestro auxilio es el Señor pero éste siempre se vale de mediaciones. Moisés es capaz de permanecer, de perseverar con los brazos en alto en plena batalla y mantener a los demás, gracias a la “comunidad”. ¡Aarón y Hur lo sostienen!

Ojalá supiéramos descubrir el gran tesoro de nuestras hermanas de consagración y, antes de errar el camino, dejar que otras sostengan nuestra fidelidad con su compañía, su ejemplo, su oración, su conversación, su confianza.

Aarón y Hur sentaron a Moisés en una roca… ¿Dónde me aposento yo? ¿Cuáles son mis puntos de apoyo en esos momentos en los que parece que ya no podemos más?

Moisés queda en evidencia delante de su pueblo: se cansa, se vuelve necesitado, se manifiesta vulnerable… pero no por eso abandona su misión como intercesor. Sabe que la vida de otros depende de su “aguante”… Está comprometido con su pueblo y por eso no puede abandonar… pero sí cuenta con hermanos para permanecer en su misión.

En nuestra vida religiosa sé que a veces nos veremos como Moisés: cansados y regalándole la victoria al enemigo… e incluso olvidando que nuestra vida ya no está en función de nosotros mismos sino en función de aquellos a los que nos debemos. Que en esos momentos tengamos la lucidez y la humildad de “dejarnos sostener” por las hermanas y por las “rocas” auténticas. El pueblo de Israel, gracias a Moisés, venció al atarceder a los amalecitas… pero Moisés se venció a sí mismo gracias a los hermanos… Y es que la fidelidad en la vida consagrada… también es comunitaria! Y el que no lo crea así, está bien equivocado… Porque donde hay “dos o tres en Su nombre” allí está Nuestro Señor!