Quizás esta parábola resume toda la historia del Evangelio, la parábola del Padre, más que del hijo, o los hijos, no? Me ha gustado descubrir una visión nueva, y es que el padre le dio la herencia, no al pequeño, sino a los dos, se la repartió a los dos. Los dos gozaron de la bondad del padre, pero el mayor no quiso que el pequeño regresara. ¿Los mayores entrarán en la casa del Padre? ¡cuánto cuesta el perdón!¡cuánto nos cuesta perdonar con el corazón del Padre! Seguramente el hijo pequeño no volvió porque quisiera, sino porque sabía de la acogida del padre y a partir de ahí puede ser que tardara un tiempo en valorar el gesto tan grande de aquel que le hizo una fiesta.
Me impresiona una de las conclusiones que se puede sacar de este pasaje del Evangelio de Mateo (Mt.18, 21-35), en el cual uno, al que se le ha perdonado mucho, no es capaz de perdonar un poco. ¡La Gracia recibida no le transformó el corazón! Asusta el pensar que nos puede pasar eso mismo a nosotros sin que caigamos en la cuenta de ello. Y es que la vida de cada día nos pone a prueba. La vida cotidiana, como al protagonista de la parábola, pone luz a nuestras vivencias y experiencias de Gracia -la vocación, la oración personal, un retiro...- para ver si son auténticas o no. Tengo necesidad de saber "releerme" en mi vida cotidiana para ver si los momentos de Gracia que recibo me transforman o no. Jesús nos lo diría más claro: "Por sus frutos los conoceréis!".
También me impresiona otra de las conclusiones del evangelio de hoy, y es que Jesús siempre desconcierta "por arriba": al máximo y por máximo! "No siete, sino setenta veces siete!" Él confía en nuestra capacidad de ser Excelsior, siempre más y mejor, cuando a nosotros, precisamente, ya nos parece que hemos hecho todo un logro titánico y un triunfo de película. Cuando nosotros diríamos -y decimos- "ya he hecho todo lo que puedo!", Él nos dice "no siete, sino setenta veces siete". Puesto que nos conocemos, hagamos como Pedro, vayamos siempre a Jesús a preguntarle. Si acudimos a otro o nos preguntamos a nosotros mismos, quedaremos desasistidos o la ayuda recibida será fatal porque nuestras justificaciones nos parecen siempre la mar de razonables y legítimas. Jesús sí nos puede ayudar pero sorprendentemente, porque su respuesta ES y SERÁ: "No te digo hasta 7 veces, sino hasta 70 veces 7". ¿Tiraremos, entonces, la toalla?
Él escuchó al predicador decir... que cien pesos pueden alimentar un niño o niña sin nada qué comer. Entonces sacó mil pesos del bolsillo de sus jeans y le preguntó a su mamá a cuántos alimentaría.
Ella sonrió cuando le dijo: diez. Él volvió a su bolsillo... ¿qué pasa si doy todo lo que tengo? ¿qué hará ese regalo? Hijo, tu regalo puede cambiar el mundo, puede alimentar una multitud.
Él no cerró los ojos, ni desvió la mirada lo puedo ver permanecer de pie. Él vio la necesidad... y lo puedo escuchar decir: ¿qué pasa si lo doy todo?
Tres mil pesos de cumpleaños podrían comprar un juguete especial. Pero me recuerda otro pequeño niño quien le dio Jesús un regalo de peces y panes. Me pregunto si él dijo: ¿qué pasa si doy todo lo que tengo? ¿qué hará ese regalo? Hijo, tu regalo puede cambiar el mundo, puede alimentar una multitud.
Él no cerró los ojos, ni desvió la mirada lo puedo ver permanecer de pie. Él vio la necesidad... y lo puedo escuchar decir: ¿qué pasa si lo doy todo?
Tiempo atrás, un Padre y un Hijo vieron a sus hijos perdidos en el pecado. ¿puedes ver las lágrimas en los ojos del Padre? Y Jesús le dice: ¿qué pasa si doy todo lo que tengo? ¿qué hará ese regalo? Hijo mío, ese regalo cambiaría el mundo, libertará multitudes. ¿qué pasa si doy todo lo que tengo? ¿qué hará ese regalo? Hijo mío, un regalo así cambiaría el mundo puede alimentar una multitud.
No podemos cerrar nuestros ojos, ni desviar la mirada... cuando escuchemos su Espíritu llamar.
Ahora vemos la necesidad, dejemos que nos escuche decir: ¿qué pasa si lo doy todo?
La realidad nunca nos deja indiferentes, o quizá mejor, nunca debería dejarnos indiferentes. Debería ponernos en nuestro "sitio" y darnos la clave para no convertir un problema del tamaño de un guisante en un problema del tamaño del globo terráqueo. Cuando todavía no hemos asimilado la desgracia de Haití, otras muchas noticias nos han asaltado en nuestro día a día: inundaciones en el sur de España en las que la gente ha perdido todo aquello que había ganado con el esfuerzo del trabajo cotidiano; terremoto en Chile con nuevas fotos impactantes de edificios partidos por la mitad y con casi ya más de doscientos fallecidos... Quizá el titular que le podríamos poner a toda esta realidad (por cierto, tan real como real es nuestra comodidad!) es el de: "La Cuaresma del mundo". Añadamos TODAS las realidades que conocemos de tantos miles y miles que no viven como nosotros. ¡Señor, cuánto dolor y sufrimiento real y permanente! En un primer momento, casi uno se siente mal por vivir donde vive... pero los sentimientos de culpa nunca son fecundos, más bien son anestesiantes... y, en resumen, nada evangélicos. En un segundo momento, me viene a la mente y me interpela en el corazón una de las frases de la M. Cecilia Cros: "No crearnos problemas ni creárselos a Jesucristo". Creo que la actualidad de estas palabras salta a la vista... suficientes problemas tiene Jesucristo con tanto dolor del mundo, como para que nosotros vayamos con nuestras "pequeñeces" puestas en una bandeja para que alguien nos las acaricie. Nosotros no somos de los "preferidos" del Señor, porque esos hace ya dos mil años que son los pobres, los enfermos, los moribundos, los huérfanos, los trastornados... Nosotros somos de los invitados a estar junto al Señor pero para SERVIR como Él sirvió. Ese servicio, esa entrega, esa generosidad, ese perder la vida para que otros la tengan... y con el telón de fondo del sufrimiento de las tres cuartas partes del planeta, es lo que nos debería quemar y urgir por dentro. Señor... de cuántas cosas me has librado! Señor... cuántas oportunidades me has dado! Pero... Señor... si no me pongo manos a la obra, temo el día en que nos veamos cara a cara porque tu mirada me dirá: "De tantas facilidades que a ti te di para poder servir a mis preferidos... ¿qué hiciste de ellas?" Ojalá nos gastemos generosamente en bien de aquellos que nos rodean, sin crearnos problemas que, hoy por hoy, puestos en una portada de periódico, harían reir...
Este fin de semana hemos estado trabajando la resiliencia, una capacidad a desarrollar! Ésta es "fuerza interior" que permite que nos superemos y no nos dejemos "romper" ni "deformar" frente a las adeversidades sino que nos mantengamos firmes. Pero, atención!! Siempre volviendo al estado original "transformadas" para poder superar otras futuras!!
Cuando nos vemos entre la espada y la pared, o ante una tristeza incontrolable...ante lo que consideramos dramático ¿Qué hacemos? Tenemos tres opciones: huir, "caer en picado" por esa tristeza y por dar vueltas en uno mismo o... SUPERARLO! Para ello debemos aliarnos con el optimismo y la aceptación de la situación para así poder ir en búsqueda de soluciones (que siempre nos lleven adelante!)
"Para el que tiene fe todo es signo!" Pues qué gran regalo el nuestro! Nosotras, desde la fe y desde esta vocación que nos ha sido regalada no podemos concedernos las dos opciones primeras!!! Porque si Dios lo permite... señal de que ha de pasar, de que debe suceder!! Las adversidades nos hacen crecer y nos hacen ser fuertes!! Y... la luz de la Palabra, por más que nos pasen cosas, exige que nos alcemos sobre nosotros mismos. Nada "dramático" no puede hacer que no seamos nosotros mismos (total, lo imposible "sólo tarda un poco más!)... no existe el "NO PUEDO", debemos jugar limpio con nosotras mismas y buscar la manera de convertir el NO en SÍ, y GRACIAS!
Dios nos ha "lanzado" y tenemos la certeza de que sus manos nos nos fallarán...ahora nos toca a nosotras hacer de nuestra vida una auténtica acrobacia. Entonces, que no sean nuestros pequeños problemas (no tan importantes como para poner en el periodico) impedimento para poder saltar... ALTO! (Por siempre...excelsior!)
La verdad es que la misma mañana del Domingo tuve la tentación, nunca mejor dicho, de colgar esta foto. No sé lanzo lo que la M.Montse dijo: "Hay que estar dispuestas"
Linko la carta del papa para la cuaresma...me ha parecido muy bonita. Que la cuaresma sea un timepo de exigencia para cambiar la cerrazón en perdón y amistad.
cerrazón1.
(De cerrar).
1. f. Oscuridad grande que suele preceder a las tempestades, cubriéndose el cielo de nubes muy negras.
2. f. Incapacidad de comprender algo por ignorancia o prejuicio.
3. f. Obstinación, obcecación.
"...Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un “éxodo” más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. ¿Existe, pues, esperanza de justicia para el hombre?
Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad."
Bienvenidos jóvenes y universitarios al Blog Pastoral de las Misioneras de Nazaret! Un blog donde te sentirás como en casa... porque lo nuestro es tener "corazón de familia"! ESCOGE!